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Malehuala, San Luis Potosi, Mexico
... provengo de una esquina cualquiera, bajo la luna arrabalera y un bandoneon de testigo. Viajando en la nube de mi pensamiento, voy por el mundo dejando mi huella que resiste al paso del tiempo...
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sábado 26 de septiembre de 2009

Enrique Santos Discépolo

La filosofía en moneditas

Hace unos años, en su ensayo Les assassins de la mémoire -un agudo estudio sobre el revisionismo neonazi en la Europa contemporánea-, el escritor francés Pierre Vidal-Naquet reprodujo la letra de "Cambalache", el tango emblemático de Enrique Santos Discépolo. ¿Una cita descabellada? ¿Acaso un rasgo de exotismo de un intelectual en busca de oxígeno fuera del ámbito de la cultura europea? Según lo confesaría el autor, Discépolo cayó en sus manos a través de unos amigos latinoamericanos. Y él decidió incluirlo en un libro que nada tenía que ver con el tango. La imagen del cambalache como escenario del azar insolente, de la confusión de valores y la desacralización le pareció la más adecuada para sellar su texto de denuncia.
No fue aquella la primera vez que la obra de Discépolo despertó interés en el campo del pensamiento. El español Camilo José Cela lo incluyó entre sus poetas populares preferidos y Ernesto Sabato no ha dudado en identificarse con la filosofía pesimista de quien supo escribir en "Que vachaché": "El verdadero amor se ahogó en la sopa". Muchos años antes de estas reivindicaciones, los poetas lunfardos Dante A. Linyera y Carlos de la Púa definieron a Discépolo como a un autor "con filosofía". Otro escriba de Buenos Aires, Julián Centeya, al reseñar unos de sus filmes, habló de "filosofía en moneditas", a la vez que arriesgaba una analogía -sin duda desmedida- entre Discépolo y... Carlitos Chaplin.
A diferencia de otros creadores populares que desplegaron su talento de modo instintivo y un tanto naif, para luego ser reivindicados por futuros exégetas, Discépolo fue siempre consciente de sus aportes. Podría incluso asegurarse que toda su producción artística está articulada por estilo común, un cierto aire o espíritu discepoliano que la gente reconoce inmediatamente, con afecto y admiración, como si su obra -más de una vez definida como "profética"- expresara el sentido común de los argentinos. La singularidad de Discépolo sigue inquietando, tanto dentro como fuera del universo del tango. Mientras la mayoría de sus coetáneos hoy suena extraña para las nuevas generaciones, el hombre que escribió y compuso "Cambalache" persiste, está vigente. O para decirlo con una de sus imágenes preferidas: sigue mordiendo.
Enrique se formó viendo teatro de la mano de su hermano Armando, el gran dramaturgo del grotesco rioplatense, y poco después se sintió atraído por las artes populares. Llegó al tango después de haber probado, con suerte dispar, la autoría teatral y la actuación. En 1917, debutó como actor, al lado de Roberto Casaux, un capo cómico de la época, y un año más tarde firmó junto a un amigo la pieza Los duendes, mal tratada por la crítica. Luego levantó la puntería con El señor cura (adaptación de un cuento de Maupassant), Día Feriado, El hombre solo, Páselo cabo y, sobre todo, El organito, feroz pintura social bosquejada junto a su hermano, al promediar los años 20. Como actor, Discépolo evolucionó de comparsa a nombre de reparto, y se recordaría con entusiasmo su trabajo en Mustafá, entre muchos otros estrenos.
Si bien los mundos del teatro y el tango no estaban divorciados en la Argentina de Yrigoyen y Gardel, la decisión de Discépolo de convertirse en un autor de canciones populares fue resistida por el hermano mayor -Armando se había hecho cargo de la educación de Enrique después de la temprana muerte de los padres-, y no puede decirse que las cosas le hayan sido fáciles al debilucho y tímido Discepolín. Una tibia influencia familiar (Santo, el padre, fue un destacado músico napolitano establecido en Buenos Aires) puede haber sido una primera señal hacia el arte combinado de la organización sonora y la letrística, pero la revelación no fue inmediata. Por el contrario, tanto el insípido "Bizcochito", su primera composición hecha a pedido del dramaturgo Saldías, como el notable y revulsivo "Que vachaché", editado por Julio Korn en 1926 y estrenado en un teatro de Montevideo bajo una lluvia de silbidos, fueron un mal comienzo, o al menos eso se creyó en el Buenos Aires que aclamaba los tangos de Manuel Romero, Celedonio Flores y Pascual Contursi.
La suerte del obstinado autor cambió en 1928, cuando la cancionista Azucena Maizani cantó en un teatro de revistas "Esta noche me emborracho", un tango de ribetes horacianos (por el Horacio de las Odas) y tópico netamente rioplatense: aquella vieja cabaretera que el tiempo trató con impiedad. Días después del estreno, los versos de aquel tango circularon por todo el país. Los músicos argentinos de gira por Europa lo incluyeron en sus repertorios, y en la España de Alfonso XIII la composición gozó de gran popularidad. Había nacido el Discépolo del tango. Ese mismo año, la actriz y cantante Tita Merello retomó el antes denostado "Que vachaché" y lo puso a la altura de "Esta noche me emborracho". Finalmente, 1928 sería el año del amor para un intelectual cargado de inseguridades. Tania, una cupletista española radicada en Buenos Aires que se revelaría como una muy adecuada intérprete de sus tangos, acompañaría a Discépolo el resto de su vida.
En una época en la que la autoría y la composición estaban claramente diferenciadas en el marco de las industrias culturales, Discépolo escribía letra y música, aunque esta última era imaginada con apenas dos dedos sobre el piano, para luego ser llevada al pentagrama por algún músico amigo (generalmente Lalo Scalise). Esta capacidad doble le permitió a Discépolo trabajar cada tango como una unidad perfecta de letra y música. Con un agudísimo sentido del ritmo y de la progresión dramática, con un gusto melódico impecable (Carlos de la Púa lo definió como un "Pulgarcito Filarmónico"), Discépolo se las ingenió para hacer de sus breves y muchas veces violentas historias una auténtica comedia humana rioplatense. Abandonó gran parte de la influencia modernista que hacía estragos en otros letristas (Rubén Darío fue el héroe literario de cientos de poetas argentinos, durante muchos años) y tradujo al formato "menor" de la canción ciertas ideas dominantes de la época: el grotesco teatral, el idealismo crociano, el extrañamiento pirandelliano...
La proliferación de ideas en cada letra hallaba en el humor socarrón y en el lirismo de la música un cierto equilibro, una compensación sensorial, un modo de "decir cosas" en y a través del tango. Ningún otro autor llegaría tan lejos.
Desde luego, el hecho de que Carlos Gardel grabara casi todos sus primeros tangos ayudó en gran medida a la difusión y legitimación de Discépolo como autor y compositor de un género lleno de autores y compositores. En ese sentido, la versión gardeliana del 10 de octubre de 1930 de "Yira yira" figura entre los grandes momentos de la música argentina. La intensidad de la grabación, en la que no hubo recursos teatrales especiales y el cantante evitó todo énfasis innecesario, está dada por la inmediatez de la expresión gardeliana. No hay preámbulos instrumentales que familiaricen al oyente con el material, más allá de una apretada introducción de los guitarristas que exponen el estribillo con los trémolos y fraseos de bordonas típicos de los acompañamientos de la época. La línea melódica, con sencillez engañosa irrumpe de golpe, con una fuerza que excluye la queja.
"Yira yira" fue escuchado e interpretado como una denuncia cargada de escepticismo. El militante ridiculizado en "Que vachaché" vuelve a la carga, pero esta vez respaldado por una crisis material profunda. Ahora, el "engrupido" que se resistía a creer que "el verdadero amor se ahogó en la sopa" ocupa el lugar de la voz cínica. Los principios han sido trocados por la realidad. Es el triunfo del descrédito, pero ya sin el cinismo - y mucho menos el grotesco- de unos años antes. El personaje de "Yira yira" confió en el mundo, y este lo defraudó. Como en otros tangos de Discépolo, la letra cuenta una "caída", un desalmado amanecer: ya no hay espacio para el engaño y la impostura. (Desde esta perspectiva, no están del todo equivocados quienes han visto en Discépolo a un moralista decepcionado por la modernidad, aunque tal vez sea mucho más que eso).
La línea que empieza con "Qué vachaché" y madura en "Yira yira" se continúa en los tangos "Qué sapa señor" y, en 1935, "Cambalache" Pero no es este el único "estilo" del arte compositivo de Discépolo. Este supo ser romántico en el vals "Sueño de juventud", burlón en tangos "cómicos" como "Justo el 31" y "Chorra", expresionista en "Soy un arlequín" y "Quién más, quién menos", pasional en "Confesión" y "Canción desesperada" y un tanto nostálgico y elegíaco en "Uno" y "Cafetín de Buenos Aires", ambas creaciones escritas conjuntamente con Mariano Mores. No fue tan prolífico como Enrique Cadícamo, y una parte considerable de sus creaciones carece de interés. Es indudable que la variedad musical de Discépolo tuvo que ver con sus inquietudes teatrales y cinematográficas. Su puesta de "Wunder Bar" y sus películas más conocidas - "Cuatro corazones", "En la luz de una estrella"- dieron a conocer canciones -algunas casi olvidadas- que el director y actor escribió con su sentido "programático".
Enrique Santos Discépolo nació en el barrio porteño del Once, el 27 de marzo de 1901, y murió el 23 de diciembre de 1951, en el departamento céntrico que compartía con Tania. Su compromiso con el peronismo, hecho público a través de su breve y fulminante participación en un discutido programa de radio, lo distanció de varios de sus viejos amigos. Dos años después de su muerte, cuando las trincheras políticas ya no lo necesitaban pero varios de sus tangos seguían golpeando en la conciencia colectiva, Discépolo fue recordado por el escritor Nicolás Olivari en una nota memorable. Allí Olivari aseguraba que el autor de "Yira yira" había sido el perno del humorismo porteño, engrasado por la angustia. En cierto modo, aquella era una definición discepoliana.

*Sergio A. Pujol es historiador y crítico musical. Entre otros libros, publicó "Discépolo. Una biografía argentina" (Emecé, 1997).

jueves 24 de septiembre de 2009

El Cabaret


Este artículo, publicado en la revista "El Hogar" de Buenos Aires, el 31 de diciembre de 1920, da una clara idea de los problemas que tuvo que soportar el tango para entrar en la vida de la sociedad porteña.


Vamos a ver un cabaret por dentro, señores; pero antes es necesaria una pregunta: ¿Saben ustedes lo que es un cabaret?


En estos últimos años, los autores del teatro argentino han descubierto que el cabaret es un lindo tema para explotar con provecho pecuniario. Desde "Los dientes del perro", que lo sacó a escena con tanto éxito de público, varias son las obras que han estrenado nuestras compañías dramáticas, sin otro motivo que el del cabaret. Como apenas ha quedado persona en Buenos Aires que no haya visto alguna de esas representaciones, pocos serán los que no se crean autorizados a responder afirmativamente a la pregunta que acabamos de formular, describiendo el cabaret como un lugar de máxima diversión y orgía, como un antro de locura y perdición, según el concepto que de la famosa institución parisiense tienen las señoras ancianas.
Pues bien, señores: están ustedes equivocados fundamentalmente. El cabaret verdadero (en Buenos Aires, cuando menos) dista mucho, muchisimo, de ser el que nos ofrecen los escenarios nacionales, y muchísimo más aún del que se imaginan las mamás severas y melindrosas. Vamos a verlo.


* Una sala de "tea room"


Todo el cabaret (cualquiera de los varios que hay en Buenos Aires) se reduce a un salón más o menos amplio, alfombrado de rojo, empapelado severamente y con iluminación ordinaria. Ni hay tal edificio típico, como se supone, ni tales pinturas escandalosas murales, ni tales guirnaldas de lamparillas, con profusión de colores. Un salón de café como los que hay a vista de todos, y aun, a veces, de adorno más discreto.
El salón tiene como treinta mesas, algunas de ellas cubiertas con un mantelito impecablemente almidonado, de rígidos dobleces. Están dispuestas para el servicio de licores de gente alegre, como podían estarlo para un "tea room" familiar. Hacia la pared de enfrente, entrando, las mesas separadas, dejan vacío un espacio de cinco metros por cinco (milímetro más o menos), destinado para bailar, y terminando este espacio, junto a la pared, se eleva un altillo, con baranda de terciopelo rojo, para la orquesta, que es la de cualquier café habitual.
Bien dispuesto, todo ordenadito y simétrico, sin recovecos y sin mayor variedad, el salón mismo ya no parece muy incitante a armar gresca.


* Compostura y gravedad, son las características de la concurrencia .


Al entrar, lo primero que sorprende es el silencio y la compostura que todo el mundo guarda en el salón. Están ocupadas casi todas las mesas: unas, con hombres solos; otras, con mujeres solas; otras, con clientela mixta. Saludan muy correctamente a los que van entrando. A las mujeres se les adivina la índole porque, sin levantar los codos de la mesa, dan vuelta la cabeza y miran fijamente, aunque con marcada displicencia.
Los hombres (jóvenes en su mayoría) visten elegantemente; están sentados con absoluta corrección; fuman, y, de cuando en cuando, se llevan a los labios con gran delicadeza la copita de licor que tienen delante. Si los de cada mesa hablan, sería cosa de creer que hablaban por señas, pues no se les oye palabra.
¡Pumba, pumba!... Los corchos del champaña contra el techo, la espuma que se derrama... Tontería: ni estampido, ni espuma, ni algazara, ni nada. Hasta ahora no hemos perdido la impresión de un té familiar y aristocrático, que nos ha dado el local. Si algo pudiera decirse de aquellos mozos que la gente se imagina tan perdidos, es que parece que quieren rivalizar en peinado con bandolina y en chalecos blancos.
Nos han mirado como con un poco de sorpresa, al entrar, porque no éramos habituales; pero luego, en toda la noche nos han dejado lo mas tranquilos, hasta casi fastidiados al ver que les importaba tan poco nuestra presencia.


* El tango con corte y un bailarín que se destaca


La orquesta ha roto con un valse muy conocido. Pensamos que ahora no más van a empezar los músicos o el público a los gritos, a hacer sonar pitos o matracas; pero no: los músicos, severísimos en sus funciones, no habrían ejecutado con mayor parsimonia la Sinfonía Heroica, y la concurrencia permanece alrededor de las mesas en su charla muda.
Después de algunos compases, dos de las mujeres que están sin compañero, salen al estadio y valsan, haciendo de hombre una de ellas que no hay más que pedir. Cuando han dado unas vueltas, otra de las mujeres les dice desde una mesa: ¡Fuera! silbato al mismo tiempo. Ellas sonríen y siguen, hasta concluir el valse. A los pocos minutos vuelve ha hacerse oír la orquesta; pero ahora con un tango.
Evidentemente, el tango produce algo más de animación en la sala; pero no todavía, ni con mucho, la que nos suponemos. ¿Vendrán ahora los gritos destemplados y los mil ruidos rarísimos que oímos en el cabaret teatral? Al sentir las primeras notas del tango, entre las mesas se produce un leve movimiento general. Los jóvenes toman pareja y salen; pero mujeres y hombres salen serios, se toman de las manos y del busto sin el menor desenfado.
Los modos del baile son infinitamente más santos que los de cualquier "reunión social". ¿Tango con corte? Sí, si es que a esto se le llama corte; pero, en ese caso, de un corte muy discreto. Así como ante las mesas todos parecen que rivalizaran en corrección, en el baile todos se muestran formalísimos. Los hombres, tiesos, rígidos, danzan a paso medido y circunspecto, Iuciendo más que nada el charol del zapato; y las sinuosidades femeninas, en ningún momento quiebran la línea normal del paso callejero.
Uno de los bailarines (casi una mosca blanca) quiere lucirse pronunciando más el corte y haciendo la quebrada en las vueltas de esquina; pero se ve que no es lo acostumbrado, porque la compañera tiene cara de disgusto y se cimbrea de mala gana.
La orquesta calla y los tripudiantes vuelven a sus asientos respectivos, sin jadeo, sin risas, sin comentarios, otra vez a mirar el humo de los cigarrillos y a catar los licores delicadamente. ¡Oh, la gente alegre del cabaret!


* Poco descote, luto e historias sentimentales


Conforme vimos a las mujeres ante las mesas, ya nos fijamos en que las batas no eran, precisamente, las de una época de escasez de géneros. Brazos y cuellos más descotados se pueden ver todos los días a la salida de misa. Ahora, en el baile, hemos advertido que tampoco las polleras huyen del suelo. En la calle Florida, a cualquier hora del día, resulta más fácil saber de qué color son las medias femeninas.
Otro detalle de la vestimenta de las mujeres: hay unas treinta, y de las treinta, seis visten de negro. ¿Están de luto? No; es que la apariencia del luto las hace más atrayentes. Los muchachos van a divertirse; pero ellas, que están en su oficio, saben bien lo que hacen al ponerse en sentimental. Alguna de ellas, recogida en un rincón con uno de los concurrentes, que la escucha muy atento, hasta se ve obligada a inventar una tragedia familiar y a poner la cara compungida, en consonancia con su vestido.


* Un patotero. ¡que lo echen!


Vuelven a tocar un tango. Están en los primeros pasos, exactamente como antes, unas diez parejas, cuando se oyen unas voces como de discusión, hacia una de las mesas.
-¿Qué pasa, qué pasa? El joven aquél del corte y las quebradas ha invitado al baile a su compañera de antes; ella se ha negado; él ha pedido explicaciones; ella ha insistido en la negativa, diciendo que no tenía ganas de bailar. Entonces él, ofendido, ha levantado la voz. Al oírle, los bailarines se han detenido; los de las mesas se han levantado, mirando hacia el lugar del ruido, pero sin moverse de su sitio; los seis mozos de servicio han corrido presurosos a rodear al díscolo, y uno que parecía capataz o encargado o patrón, se ha acercado también y, después de enterarse del origen de su protesta, ha dicho:
-Y, caballero; estará cansada.
-¿Para qué está aquí, entonces, para qué? -replica el otro en pésimo tono.
-iQue lo saquen! -exclama uno desde otra mesa; y todos le hacen coro en seguida:
-¡Que lo saquen, que lo saquen! -gritan de todos lados; y le arman tal silbatina al tipo, que tiene que retirarse, acompañado hasta la puerta por el que parece capataz.
-Es un patotero -dice despectivamente una de las mujeres, cuando el protestador se ha ido. -Bueno: y a hemos oído los gritos y los chiflidos y el batifondo del cabaret.
La orquesta sigue con sus tangos, alternados con algún valse o algún "fox-trot", que nadie baila.


* Tres que vienen a divertirse


Desde hace rato, venimos observando a tres señores, ya de cierta edad y elegantes como todos, que se acodan en una mesa frente a la nuestra y no han dado señas de moverse ni hablar después de haber pedido las copas, que todavía permanecen intactas. Tienen un aspecto de gravedad que descorazona. Nos despierta curiosidad su actitud y no podemos resistirnos a preguntarle a la mujer que tenemos cerca, qué vienen a hacer al cabaret.
-¿Qué van a hacer? Divertirse -nos responde la interrogada, al tiempo que lanza un formidable bostezo y se da una palmada en la boca abierta.
-¿Y vos? ¿No bailás? -nos pregunta la misma mujer.
Confesamos que nos ha chocado bastante ese "vos" de la pregunta. Parecía propio del caso y del lugar que nos dijese: -¿Y usted, caballero?


* El aburrimiento es un artículo caro


En fin, después de dos horas de expectativa, pensando inútilmente ver romperse aquella monotonía agobiadora, hemos pedido la cuenta. ¡Diez pesos!...
Pero es mejor no protestar: el aburrimiento hay que pagarlo. Otra noche, si nos queremos divertir y ver gente alegre y tangos con corte y hombres de andar cadencioso y borrachos y patoteros y provincianos atolondrados y descotes y tobillos, y oír bulla y juerga en toda la linea; en fin, si queremos asistir a un cabaret , iremos a un teatro nacional. Por un peso, hasta es probable que nos toque alguna generosa vecina de platea* ( Colaboración enviada por Nicolás Stranjer).

lunes 21 de septiembre de 2009

CronoTangO

Septiembre 21

1887 Nace en Buenos Aires ANTONIO DE BASSI, pianista y compositor, autor de varias composiciones que alcanzaron fama: "Mano blanca" con letra de Homero Manzi, "Un metejón", que llevara al disco Azucena Maizani en 1924, "Gabino" que grabó Ignacio Corsini, "Cobarde", etc. Fue esencialmente un hombre de teatro. Falleció en Buenos Aires un día de Navidad, el 25 de diciembre de 1956.
1891 Nació en Buenos Aires MANUEL ROMERO que dedicó su vida al teatro convirtiéndose en uno de los pioneros de la revista porteña. Le puso versos a las canciones que se interpretaban y de allí salieron "El rey del cabaret" (1923) con música de Enrique Delfino; "Quemá esas cartas"(con Raúl de los Hoyos); "Aquel tapado de armiño"en colaboración con Enrique Delfino; "¿Qué queres con ese loro", "Guapo sin grupo" y "Gabino" estrenados por Sofía Bozán; "El taita del arrabal", "Patotero sentimental", "Nubes de humo", "Polvorín", "Pobre milonga", "Haragán", "Tomo y obligo" música de Gardel; "La canción de Buenos Aires", con Juan D’Arienzo, "Mi provinciana" con Matos Rodríguez y otros. Falleció Romero el 3 de octubre de 1954 en Buenos Aires.
1908 Nació en la ciudad de La Plata (Pcia. de Buenos Aires) el guitarrista AMILCAR ISMAEL ZERDA. Fue acompañante de importantes cantores: Príncipe Azul, Teófilo Ibañez, Enzo Valentino, Roberto Díaz.
1913 Nació en Buenos Aires el violinista LUIS PIERSANTELLI. Integró las orquestas de Antonio Rodio, Miguel Caló, Alfredo Gobbi, el cuarteto Los Ases, entre otros. Como compositor es autor de los tangos "Más allá" y "Payaso".
1964 Falleció el bandoneonista ALEJANDRO SCHUJER.
1970 Muere en Arcachón (Francia) el bandoneonista ANTONIO MARIO MELFI. Había nacido en el barrio de San Cristóbal en Buenos Aires el 5 de agosto de 1905.
1978 Falleció el cantor ALFREDO DEL RIO. Había nacido el 5 de noviembre de 1932.
1990 Falleció el pianista ANGEL CICHETTI.

Septiembre 22

1883 Nació el payador TOMAS MARIA DEVANTES. Falleció el 31 de julio de 1935.
1898 Nació el bandoneonista FRANCISCO CARBONE quien actuara con Agustín Bardi entre otros. Falleció el 13 de diciembre de 1963.
1899 Nace en Buenos Aires FRANCISCO GARCIA JIMENEZ autor de muchos y famosos tangos: desde aquel "Zorro gris" que escribiera en 1921, luego vinieron "Alma en pena" (1928), "La última cita" (1924), "Lunes" (1929), "Prisionero" (1929), "Barrio pobre" (1929), "Farolito de papel" (1930), "Príncipe", "El huérfano" (1921), "Siga el corso", "Tus besos fueron mios", "Alma en pena", "Bajo Belgrano", "Ya estamos iguales", "Mariposita", etc. Falleció García Jiménez el 5 de marzo de 1983 en Buenos Aires.
1907 Nació en el barrio de Palermo (Buenos Aires) el pianista, bandoneonista y compositor JOAQUIN MAURICIO MORA. Actuó en las orquestas de Graciano De Leone, luego con Fiorentino y su barra brava, posteriormente formó su propio conjunto para actuar más tarde con Roberto Zerrillo. Acompañó a la cancionista Azucena Maizani, participó en la Orquesta Columbia y con la Típica de Antonio Bonavena. Integró el trío Morel-Lesende-Mora, actuó con Vicente Russo y Miguel Caló. Acompañó a Hugo del Carril y Alberto Podestá e integró el trío Mora-Achaval-Podestá. Autor de: "Yo soy aquel muchacho", "Esclavo", "Divina", "Margarita Gauthier", "Como aquella princesa", "Al verla pasar", "Rebeldía", "Si volviera Jesús", etc. Falleció en centroamérica en la ciudad de Panamá el 2 de agosto de 1979.
1924 Nace en la ciudad de San Juan ALBERTO PODESTA. Su verdadero nombre es Alejandro Washington Alé. Si bien nació en esta fecha recién fue anotado el 8 de noviembre de 1924. Debutó muy pequeño, a los 10 años cantando en LV5 radio Los Andes. Ya en 1936 canta con la orquesta de Alberto Igarzabal. En Buenos Aires debuta con Roberto Caló en el año 1939, luego pasa por varias orquestas: Di Sarli (1941), Miguel Caló (1942), Pedro Laurenz (1943), Di Sarli nuevamente (1944), Hector Grané, Edgardo Donato, Francini-Pontier (1945), Di Sarli (1947), Pedro Laurenz (1948), Francini-Pontier (1949) y así continua su larga carrera artística viajando por América donde alcanza grandes éxitos. Autor de varios temas como: "El bazar de los juguetes" con Rufino y Reinaldo Yiso; "En un baúl de recuerdos","Tu amor ha de llegar" y "Mirándote partir" con música de Roberto Vallejos, "Cuando tu amor regrese" con letra de Leopoldo Díaz Velez, "Sobre un mar de azoteas" letra de Cátulo Castillo, etc.
1947 Falleció el pianista LUIS ALBERTO FERNANDEZ. Había nacido en Montevideo el 29 de marzo de 1887.
1967 Falleció el músico PASCUAL CLAUSI. Había nacido el 25 de abril de 1893.

Septiembre 23

1887 Nació en Buenos Aires el periodista, comediógrafo y autor de letras de tangos ROBERTO LINO CAYOL algunos de los cuales los escribió para sus comedias. Son suyos "El Caburé" y "Gil a cuadros" con música de De Bassi, "Anoche a las dos", "Noche de Colón" y "Viejo rincón" con De los Hoyos. Falleció el 29 de junio de 1927.
1889 Nació en Bilbao (España) el autor teatral y cineasta LUIS BAYON HERRERA. Compuso letras de tangos para sus sainetes o sus revistas teatrales, "El taita del arrabal" en colaboración con Manuel Romero y música de José Padilla, "Volvé" con música de Edgardo Donato; "Un tropezón" y "Dejá que la gente diga", con Raúl de los Hoyos. Falleció el 30 de marzo de 1956 en Buenos Aires.
1905 Nació en San Telmo el bandoneonista, pero fundamentalmente cantor FRANCISCO FIORENTINO. Estudió el instrumento nada menos que con Minotto Di Cicco. Se inició tocando el fueye en un trío que formó con su hermano Vicente y un pianista amigo, posteriormente pasó a integrar las orquesta de Francisco Canaro (1924) con quien prácticamente inició la era de los estribillistas. Cantaba y tocaba el bandoneón. En 1926 forma la "Típica Fiorentino y su Barra Brava", luego volvió a Canaro y grabó siete tangos como cantor. En 1928 ingresó a la agrupación de Juan Carlos Cobián cumpliendo ambas tareas, luego ese mismo año integra la orquesta de Juan D’Arienzo, más tarde con Angel D’Agostino, en 1930 graba con Fava Pollero y pasa a la orquesta de Pedro Maffia, en 1932 integró la línea de bandoneones de Minotto, luego el conjunto "Los Ases Argentinos del Tango". Con ellos viajó a Europa. De vuelta fue solicitado por Roberto Zerrillo quien lo incorporó como cantor. En 1934 se presenta como solista y ya definivamente inclinado al canto se incorpora a la orquesta Malerba-Vaccaro. Luego de intervenir en varias agrupaciones participó de la de Ricardo Malerba. 1937 fue el año en que fue convocado por Aníbal Troilo con quien actuó hasta 1944, año en que formó su propia orquesta y puso al frente a Astor Piazzolla. Luego de un pequeño paréntesis es requerido por José Basso y en 1948 debuta. Más tarde actúa con Alberto Mancione y en 1951 se larga a cantar con un trío de guitarras. Ese mismo año pasa a actuar en Montevideo con José Puglia y Eduardo Pedroza. Regresó a actuar como solista y en 1955 de regreso de una actuación en Mendoza su cohe volcó y Fiorentino murió ahogado en un pequeño arroyo en el que cayó el vehículo. Era la madrugada del 11 de septiembre de 1955.
1922 Nació el bandoneonista y compositor OSVALDO RUGGIERO. Actuó con Enrique Mora, con Osvaldo Pugliese desde 1939 hasta octubre de 1968 en que forma el Sexteto Tango. Autor de: "A mis compañeros", "Bordoneo y 900", "Catuzo", "Locura tanguera", "N.N.", "Para dos", "Tiempo", "Tremolina", etc. Falleció el 30 de marzo de 1994.
1935 Nació el bandoneonista HECTOR MORE quien tuviera su propia orquesta en la ciudad de Chivilcoy (Pcia. de Buenos Aires).
1959 Falleció en Buenos Aires el pianista, arreglador y compositor ALBERTO CASTELLANOS.
1960 Falleció el cantor ROBERTO RAY. Había nacido el 21 de diciembre de 1913.
1985 Falleció el periodista VICENTE BUCCHIERI, fundador de "El alma que canta". Había nacido el 11 de noviembre de 1901.
1986 Falleció el cantor JORGE HIDALGO. Había nacido el 24 de enero de 1933.
1986 Falleció el poeta HOMERO EXPOSITO. Había nacido en Campana (Pcia. de Buenos Aires) el 5 de noviembre de 1918.

Septiembre 24

1889 Nació el actor y gran bailarín de tangos CESAR RATTI. Se suicidó el 13 de julio de 1943.
1907 Nació en el barrio de Boedo (Buenos Aires) el boxeador DOMINGO EDUARDO SCIARAFFIA. Compuso la letra de algunos tangos: "Diez segundos", "El asalto", "El payaso" y "Su última pelea".
1909 Nació en Buenos Aires el pianista y compositor ALFREDO MALERBA. Fue acompañante de Libertad Lamarque con quien se casó. Autor de: "Ayúdame a vivir", "Puerta cerrada", "Vendrás alguna vez", "Destino", "Un cariño", etc.
1915 Nació en Buenos Aires el guitarrista y profesor JUAN V. CUCARO, autor de "Siluetas porteñas".
1919 Nació en la localidad de Correa (Pcia. de Santa Fe) el cantor ENZO VALENTINO cuyo verdadero nombre es Enzo Angel María Cavanenghi. Debuta en el año 1937 cantando en LS6 radio Del Pueblo con acompañamiento de guitarras y de ahí en más trabaja en diversas radios, confiterías, cabarets y teatros. En 1949 se incorpora a la orquesta de Domingo Federico y en 1952 a la de Alfredo Attadia y posteriormente vuelve a cantar como solista. Compuso los valses "Recuerdos de una madre", "Viejo sillón" y los tangos "El nido vacío" y "Gigí".
1927 Nació en Mendoza el bandoneonista, arreglador y compositor ANIBAL APPIOLAZA quien tuvo su propia orquesta por largos años a partir de 1947 en la provincia de Mendoza y posteriormente actuó en Radio Splendid. Autor entre otras de: "Milonga del siglo XX", "Soy candombero", "Un tango para la barra" y "Otoñal".
1960 Falleció en Buenos Aires el autor teatral CARLOS PONCIANO CABRAL. Autor de "Abuelito" y "El olivo". Había nacido el 19 de enero de 1887.
1969 Falleció el pianista y director de orquesta RODOLFO BIAGI. Había nacido el 14 de marzo de 1906.
1975 Falleció en Buenos Aires el letrista CARLOS PESCE. Había nacido en el año 1901
1986 Falleció el músico y autor ALBERTO COSENTINO. Había nacido el 6 de enero de 1904.

Septiembre 25

1894 Nació en el barrio de Balvanera de la Capital Federal GUILLERMO D. BARBIERI guitarrista que actuara con Juan Maglio (Pacho), que más tarde integrara entre otros el dúo criollo Barbieri-Cardelli, y que luego fuera uno de los guitarristas de Gardel y Razzano junto con el negro José Ricardo. Fue el compositor a quien Gardel le grabara más temas: "Anclao en París", "Barrio viejo", "Cruz de palo", "El que atrasó el reloj". Autor también de "Dicha pasada" y muchas más. Falleció junto a Gardel en Medellín (Colombia) el 24 de junio de 1935.
1901 Nació en el barrio del Abasto el cantor ALBERTO ARENAS. Su verdadero nombre es Tomás Guida. En 1935 debuta en LR6 Radio La Nación con el nombre de Alberto Guida, en 1936 ingresa a la orquesta de Alberto Pugliese, en 1939 actúa con Mario Rocha, en 1944 se desvincula y actúa como solista. En 1945 con Francisco Canaro. Canaro le cambia el nombre por Alberto Arenas. Actúa en teatro y en cine. Se desvincula de Canaro en 1956 y canta como solista. Falleció el 12 de enero de 1988.
1903 Nació en Montevideo (Uruguay) el cantor ALBERTO VILA. Llegó a Buenos Aires a los 23 años integrando la "Troupe Ateniense" y fue tal el impacto que causó su actuación que a los pocos días estaba grabando sus cuatro primeros temas (3-12-1927). A partir de allí actuó en radio, teatro y cine. Alternó sus actuaciones entre Montevideo y Buenos Aires. En 1936 fue contratado por la flamante Radio El Mundo y en 1938 pasó a Radio Belgrano. Durante los años 1936 a 1940 filmó varias películas. En 1946 se retiró para dedicarse al comercio. Falleció el 23 de febrero de 1981.
1914 Nació en Buenos Aires la actriz ELENA LUCENA quien en un momento de su carrera fue una interesante cancionista de tangos.
1915 Nació en Buenos Aires el bandoneonista, director de orquesta y compositor LUCIANO LEOCATA. Actuó con Juan P. Castillo (1933), con José Tinelli (1933), Florindo Sassone (1939), José María Arcieri (1943), con Enrique Lorenzo. En 1944 con Enrique Alessio acompañó a Alberto Castillo, también acompañó a Héctor Pacheco. Continuó sus actuaciones con Enrique Mora hasta que formó su propia orquesta. Es autor de grandes tangos, muchos de ellos en colaboración con Aznar: "Algún día volverás", "La otra mama", "Manos heridas", "Para qué vivir así", "Y mientes todavía", "Y no te voy a llorar", "Y todavía te quiero","Y volvamos a querernos", "Y todo es mentira", "Y te tengo que esperar", "Y no te creo", etc.
1918 Nació en la ciudad de San Pablo (Brasil) el cantor RICARDO ARGENTINO. Su verdadero nombre es Carlos Palomo. Actuó en las orquestas de Francisco Rotundo, Joaquín Do Reyes y Carlos Figari.
1923 Nació en el barrio de Villa Urquiza (Buenos Aires) el cantor ORLANDO VERRI. Cantó en las orquestas de José Nozzi, Emilio Orlando, Francisco Lauro, Carlos Marcucci, Osmar Maderna y Julio De Caro.
1949 Falleció ROBERTO GERARDO CORLETTO quien fuera autor entre otras obras del vals "Mis delirios" con música de Magaldi-Noda que interpretara con gran éxito Agustín Magaldi.
1964 Muere en Buenos Aires ANSELMO ALFREDO AIETA, que había nacido el 5 de noviembre de 1896.
1970 Nació en la Capital Federal el guitarrista OSVALDO FABIAN TUBINO. Estudió guitarra y armonía con los maestro Marcelo Gutfraind, Aníbal Arias, Alejandro Giusti y Bucky Arcella. Integró el conjunto de guitarras de Aníbal Arias, el «Cuarteto de la Ochava», el «Quinteto Boedo», el «Grupo San Telmo» y «Orquesta Típica».
1994 Falleció el letrista ANGEL DI ROSA. Había nacido el 2 de octubre de 1920.

Septiembre 26

1888 Nació el bandoneonista CIPRIANO NAVAS. Actuó en las agrupaciones de Hermes Peressini, Ricardo Brignolo y Julio De Caro antes de formar su propia orquesta. Fue autor entre otros de los tangos "Cascote" y "La tranquera".
1906 Nació en el barrio de San Cristobal (Buenos Aires) el violinista VICENTE TAGLIACOZZO. Si bien su actividad se desarrolló preferentemente dentro de la música clásica, también participó en la orquesta de Julio De Caro, en el acompañamiento de Libertad Lamarque y con Los violines de oro del tango.
1930 Nació en la ciudad de Morón (Pcia. de Buenos Aires) la cancionista EDDA SOLIS. Su verdadero nombre es María Luisa Iturbe. Debutó en el año 1946 en Radio Belgrano.
1931 Nació en la ciudad de Rosario (Pcia. de Santa Fe) el cantor RAUL GRAVIE. Su verdadero nombre es Raúl Alberto Gravier. Debutó en 1958 en Radio Belgrano.
1932 Nació en el barrio de Villa Crespo (Buenos Aires) el cantor HORACIO CASARES. Su verdadero nombre es Ignacio Andrés Mobilio. Estudió canto con los maestros Polero y Enrico Cremona. Actúa en la orquesta de Enrique Bardi. En 1954 ingresa a la Orquesta Símbolo Osmar Maderna que dirige Aquiles Roggero, luego con Carlos Di Sarli (1958), más tarde lo hace como cantor solista. Autor de la letra de: "Siempre el destino", "El señor del tango", "Te vi los otros días", etc.
1942 Nació en Buenos Aires el cantor y pianista CACHO CRISTIANO, cuyo verdadero nombre es Juan Alberto Cristiano. Como cantor debutó cantando en "El farolito" de Villa Crespo.
1943 Falleció durante un incendio que se produjo en el Teatro Maipo, quien fuera bailarín AMBROSIO RADRIZZANI. También escribió el tango "El llorón".
1948 Falleció el cantor y compositor uruguayo NESTOR FERIA. Autor de la milonga "En blanco y negro" y del vals "Páginas íntimas", entre otros.
1954 Falleció la cancionista TERESA ASPRELLA "La Goyita" quien participara en las orquestas de Eduardo Bianco, Horacio Pettorossi, Saúl Salinas y Francisco Canaro.
1968 Falleció la actriz y cancionista MARIA LUISA NOTAR. Había nacido el 14 de diciembre de 1898.
1978 Murió en Montevideo (R. O. del Uruguay) ROMAN MACHADO, autor del famoso tango "Isla de Flores". Había nacido el 9 de agosto de 1978.

Septiembre 27

1949 Nació en Buenos Aires la cancionista MARIA ROSA, cuyo verdadero nombre es María Rosa Giménez. Debutó cantando tangos en 1971 en el Canal 13.
1974 Falleció en Montevideo (Uruguay) el pianista ALBERTO ALONSO. Había nacido en esa ciudad el 12 de abril de 1893.
1974 Falleció en Montevideo (Uruguay) el pianista y guitarrista FROILAN AGUILAR. Había nacido el 9 de octubre de 1896.
1997 Falleció Francisco Rotundo.

Septiembre 28

1906 Nació el violinista JUAN JOSE DE GALLASTEGUI quien integrara el Quinteto de Francisco Canaro.
1910 Nació en la provoincia de Tucumán el pianista y compositor JOSE PASCUAL quien integró las agrupaciones de José De Caro, Elvino Vardaro, Ciriaco Ortiz, Jorge Fernández entre otros. Cabe recordar de su obra los tangos "Arrabal", "Memorial", "Unos pasos", "Acusándote", "Turbión de recuerdos" y "Mi ruego". Falleció el 2 de noviembre de 1978.
1957 Falleció en Montevideo el pianista, violinista y compositor LUIS CLUZEAU MORTET. Había nacido el 16 de noviembre de 1893.
1966 Muere en Buenos Aires el poeta NICOLAS OLIVARI quien nació el 8 de septiembre de 1900.

Septiembre 29

1890 Nació en Montevideo (Uruguay) el bailarín y pianista RICARDO SCANDROGLIO, "El pollo Ricardo". A él le dedicó Luis Alberto Fernández, el tango "El pollo Ricardo.
1895 Nació en Buenos Aires el baterista ARTURO BERNARDO quien fuera hermano de Paquita Bernardo e integrara el conjunto que esta dirigiera.
1901 Nació en Buenos Aires el libretista y letrista ISMAEL R. AGUILAR. Autor de: "Diablito", "Rey de copas", "Cancionero" y varios temas más. Falleció el 17 de agosto de 1970.
1905 Nació en Buenos Aires el bandoneonista CESAR GINZO. Participó del Sexteto de Carlos Di Sarli en 1927, actuó con Osvaldo Pugliese en 1928, con Vicente Geroni Glores en 1930, en 1934 con el Sexteto Armando Baliotti y con Miguel Caló, tras lo cual formó su propia orquesta. Es autor de: "Corazón... callate un poco" y "El tábano".
1924 Falleció en Paris (Francia) el bandoneonista Eduardo Arolas. Había nacido en el barrio de Barracas (Buenos Aires) el 24 de febrero de 1892.
1940 Nació en Buenos Aires la cancionista AMELITA BALTAR.Integró la orquesta Astor Piazzolla de quien se desvinculó para actuar como solista.
1975 Falleció el contrabajista FRANCISCO FEDERICO.

Septiembre 30

1894 Nació en Mantorio Nei Frontani (Campo Bassi - Italia) Miguel Angel D’Errico, conocido como MIGUEL DORLY. Fue pianista y guitarrista además de artista de varieté y compositor de algunos temas que resultaron éxitos en su momento, tales como "¡Pobre mi negra!" que compusiera con Gardel-Razzano, los tangos "Córdoba" y "Siga el corso", el vals "Nació el amor" y algunos otros. Falleció en Córdoba el 27 de julio de 1983.
1913 Nació en el barrio de Villa Ortuzar (Buenos Aires) el guitarrista y compositor MARSILIO ROBLES. Fue acompañante de grandes cantores entre ellos Charlo con quien recorrió toda América desde 1937 a 1939. Es autor de tangos interesantes como "Que risa", "Así es Ninón", "Carmín", "Terrenal, etc. Falleció el 6 de junio de 1980.
1913 Nació el bandoneonista NICOLAS IORIO quien en la ciudad de Junín (Pcia. de Buenos Aires) además de integrar varios conjuntos formó el Cuarteto Ritmo.
1936 Nació HECTOR OVIEDO, autor de varios tangos en colaboración con Tarantino: "La paloma de un mago", "Juancito Garabato", "Por la luz que me alumbra", "Otoño en Buenos Aires", entre otros. Director de la revista "Tango XXI"
1947 Nació en el barrio de Chacarita (Buenos Aires) el cantor NORBERTO ROLDAN. Su verdadero nombre es Norberto Miraglia. Debutó en 1970 y actuó siempre como solista.1960 Nació en la localidad de Necochea la cancionista SILVIA SABA. Actua desde 1981 en distintas radios y emisoras de televisión de Necochea y Mar del Plata. Participa permanentemente en festivales en los que ha obtenido importantes premios. Integró elencos de diversos show.
1962 Falleció el bandoneonista RICARDO GONZALEZ. Había nacido el 20 de noviembre de 1885.
1970 Falleció el bandoneonista CARMELO TAVERNA. Había nacido el 13 de julio de 1910.
1987 Falleció el cantor y poeta HECTOR MARCO. Había nacido el 12 de noviembre de 1906.

Codigos del Gotan


::.. Hay códigos en la pista los cuales no devemos dejar pasar desapercibidos.


En el salón casi siempre es :


El que toma la iniciativa de invitar a Ella a bailar y no al revés.

El lo hace ocultando discretamente el proceso. Como?


Desde lejos, quizá desde la barra del bar o desde una mesa del otro lado de la pista, El dirige a Ella una mirada desnuda de obvia intención.

::.. A pena que Ella se de cuenta, El le cabecea con un leve gesto de barbilla como si dijera "dale piba!".


Si Ella le parece, entonces le asiente a El con un cabeceo.


Alrededor nadie se da cuenta de nada. Es un acuerdo sólo de los dos.


El se levanta lentamente y sin dejar de mirarla se dirige a la pista,


y Ella después de corregirse el carmín con un compacto, levanta la mirada eléctrica y se dirige sinuosamente hacia El y se entrega en un abrazo.


No hacer evidente la invitación al baile, es la modalidad sabia de dar libra opción de rechazo a Ella sin hacer escena a El. Así, aunque Ella lo rechace, nadie lo nota.

sábado 19 de septiembre de 2009

CRONICAS. Che Borges... y el Tango?

Una extraña complicidad de ironías y contradicciones envuelven la relación del escritor con el tango.
Es muy posible que la discusión sobre si a Borges le gustaba o no el tango sea tan baladí como la de si Piazzolla hacía tango o no. Bien, Piazzolla hacía tango.
Ahora es curioso el empecinamiento que muchos tienen en sostener que a Borges no le gustaba el tango. Y es muy posible que al escritor le gustaran muchas más cosas de las que era capaz de aceptar o reconocer. Pero claro, están sus declaraciones; él sostenía a diestra y siniestra que el tango no le gustaba. Y es bueno recordar que sostener que a Borges no le gustaba el tango es una manera de menoscabar su figura haciéndolo aparecer como antiargentino. Porque no hay que olvidar que “pegarle” a Borges es un deporte nacional. Porque Borges excede los límites de la literatura, porque fue polémico, pero porque lo hicieron polémico, fue irónico porque era una forma de defenderse, y porque los que solo alcanzaron la altura de sus salidas ingeniosas nunca llegaron a las cimas de su obra. Claro siempre fue más fácil preguntarle por un jugador de fútbol que por Schopenhauer.
Pero es cierto, Borges solía sostener que no le gustaba el tango; y me pregunto si lo hacía simplemente por provocar, por darle algo de que hablar a los que nada tenían que decir o contestaba lo que muchos querían oír.
Veamos. Cierta vez el locutor Antonio Carrizo al salir con Borges de los estudios de Radio Rivadavia en Buenos Aires, le preguntó:
Carrizo: Usted dice que no le gusta el tango, pero usted mismo es medio tanguero.
Borges: Oiga, soy Borges
Carrizo: Está bien, pero ese poema “Remordimiento” es un poco sensiblero y llorón.
Borges: Tiene razón, pero no me lo diga. Nunca debí haber escrito ese poema tan cerca de la muerte de mi madre.
Y es cierto, Borges era tanguero, pero no por algún poema sensiblero, sino por su obra, su concepción de un Buenos Aires hecho de arrabal, sagüanes, compadritos y toda una mitología que no tiene otro mundo que el del tango. Mucho de los relatos de Borges son tangos mudados a la literatura.
Pero mejor será desandar ese camino de negaciones borgeanas y bucear en las verdaderas opiniones de Borges sobre el tango. Veamos lo que surge de una charla entre él y Ernesto Sábato:
Borges: Yo no entiendo de música, pero Troilo me gusta. Piazzolla en cambio... Un amigo me llevó a un concierto de él en Córdoba. Tocó seis piezas. Las escuché y me dije: Me voy, como no tocan tango, hoy... Es que mi cuerpo no lo acompaña. Nunca me gustó el bandoneón. Llegó después que el piano, el violín y la flauta.
Sábato: Pero llega a tiempo para convertir al tango, como diría Santo Tomás, “lo que era antes de ser”... Ya sé que a usted el bandoneón no le gusta.
Borges: Tampoco me gusta Gardel.
Y aquí me hago la primera pregunta: ¿No será que, en realidad, a Borges le gustaba determinado tipo de tango nada más? ¿Acaso no confesaba que gustaba de Troilo? Y si así era, ¿eso invalida al tango? A mi hay tangos que no me agradan, pero eso no significa que el tango no me gusta.
Me parece indudable que, por distintas razones, a Borges le gustaba aquel tango compadrón, o compadrito, el de flauta, guitarra y violín, más cercano a su universo, (real o imaginario) más propio de su visión de un mundo que tal vez nunca vio y él reconstruyó por lo que le contaron.
En una charla con Fernando Sorrentino el escritor sostiene, entre otras cosas: “Yo de chico -me he criado en un barrio pobre, en Palermo, el barrio de Carriego-, he visto bailar con corte a los hombres en las esquinas. Porque ninguna mujer iba a bailar eso, porque sabían que era un baile infame.... Cuando supieron que eso lo bailaba la gente bien, entonces la gente se resignó y lo bailó, pero fue muy resistido por el pueblo el tango, porque lo veían como un baile de gente de mala vida. Pero era muy distinto, porque era un baile muy alegre, muy movido, con figuras... obscenas, ¿francamente, no? En París lo adecentaron mucho, lo entristecieron y después vinieron personas que se encargaron ya de cambiarlo. Por ejemplo, La cumparsita ya corresponde a ese cambio. También Gardel, que no tiene nada que ver con la manera vieja de cantar el tango.”
Y sospecho que el fondo de la cuestión no está muy lejos de esto: A Borges llegó a gustarle el tango alegre, no el nostálgico que vino después. Ese tango que estaba más cerca de sus sueños juveniles que de Pascual Contursi. Pero sigamos un poco más:
“En cuanto a los orígenes del tango, -sigue diciendo Borges- me han interesado. Yo he conversado con Saborido, con Ernesto Ponzio, he conversado con don Nicolás Paredes, que fue caudillo en Palermo, he conversado con un tío mío que era niño-bien-calavera; he conversado con gente de Montevideo, de Rosario. Y todos me han dado el mismo origen”.
Y vuelvo a las sospechas, quizás, a Borges le gustaba ese tango hecho de picardía, de esquinas, de su barrio, incluso de sus relatos.
Ahora es bien sabido de su preferencia por la milonga, que está más cerca de aquel tango compadrito y alegre que él gustaba. Aunque su trabajo “Para las seis cuerdas” lejos está de aquellas letras picaras, más bien se emparientan con aquellas milongas fatales, en las que no están ausente el cuchillo, el amor, el coraje y la muerte. Y tal vez, contradiciéndose sin querer, deja que ese trabajo llegue al disco con la voz de Edmundo Rivero y la música de Astor Piazzolla.
Recorriendo los versos de “El tango” (1964) me encuentro con un tango que es tumba de aquellos personajes que, quizás, si para Borges eran el tango:
Aunque la daga hostil o esa otra daga,
El tiempo, los perdieron en el fango,
Hoy, más allá del tiempo y de la aciaga
Muerte, esos muertos viven en el tango.
En la música están, en el cordaje
De la terca guitarra trabajosa,
Que trama en la milonga venturosa
La fiesta y la inocencia del coraje.
Y me detengo en un punto donde, es solo una pretensión, aspiro a cruzarme con el sentimiento de Borges. Es recurrente en su obra el coraje. ¿Quizás porque él no era un hombre valiente? Tal vez. Y así, constantemente, la figura del compadrito, o del compadre, del que no tiene un instante de duda a la hora de enfrentar la muerte de la mano de un cuchillo, siempre está presente en su obra. Y esos personajes, hechos a cuchillo y coraje desaparecen del tango cuando este se hace sentimental. Entonces ya es el hombre que llora por la mujer que se le fue, por el engaño, latraición de la mina. Y Borges no aceptaba eso, él pensaba como había dicho el caudillo Paredes: “un hombre que piensa cinco minutos seguidos en una mujer no es un hombre, es un manflora”..
María Esther Vázquez, privilegiada amiga de Borges, cuenta en su libro “Borges, esplendor y derrota” lo siguiente: “Al mismo tiempo que nuestro escritor afirmaba su lugar en la literatura, hacía otras cosas. Por ejemplo, aprendió a bailar el tango (¡!) y la milonga. Es probable que le hayan enseñado a Güiraldes, él tenía fama de ser un gran bailarín, lo mismo que Victoria Ocampo, con quien compartió veladas tangueras.

El entusiasmo (¿?) de Borges por el tango lo llevó a componer, con el músico Octavio Portela Cantilo, uno titulado Biaba con caldo, o sea, traducido del lunfardo, “paliza con sangre”. Parece que era muy divertido y compadrón; por desgracia, se ha perdido”. Creo que sobre esto no hay nada que agregar.
En definitiva si Borges sostenía que no le gustaba el tango no le creo. Sí me resulta más verosímil que ese comentario formaba parte de la personalidad de el personaje Borges, el de las notas en las revistas, el de las respuestas a las preguntas rápidas y malintencionadas.
Estoy tan seguro que a Borges le gustaba el tango como tanto tango hay en sus obras. Y algún mensaje misterioso me dice que lo que, en definitiva, Borges rescataba de aquellos tangos están en la última estrofa de su poema “El Tango”.
.... El tango crea un turbio
Pasado irreal que de algún modo es cierto,
El recuerdo imposible de haber muerto
Peleando, en una esquina del suburbio.
Para Borges el tango era el coraje, lo que vino después, sencillamente, no le gustó·

jueves 17 de septiembre de 2009

SOBRE ALGUNOS TÉRMINOS TANGUEROS


Por Eduardo Rubén Bernal. –
En términos generales el lunfardo puede considerarse, simplemente, como un repertorio de términos extranjeros. Lingüísticamente hablando, sería una acumulación de prestamos, entendiendo por préstamos, a los elementos que una lengua toma de otra para, por adaptación, imitación o transformación, incorporarlos a su propio léxico.Está claro que el mayor número de esos préstamos han tenido su origen en el italiano y sus dialectos, en el español argótico en el portugués gallego y, aunque en menor medida, en el francés y en el inglés. Sin embargo otras lenguas que estuvieron presentes en el aluvión inmigratorio, también dejaron, aunque débilmente, su impronta contribuyendo, modestamente, con una o dos voces como mucho.Es el caso del alemán, cuya colaboración probablemente se limite solamente al término “chop”, de “Schoppen: unidad de capacidad equivalente a medio litro.”, o del turco que sumó la voz “pashá: jefe militar” equiparada a “persona adinerada y de vida fácil”, y también la expresión, ya en desuso, “caften: rufián”, que proviene de “kaftan: vestimenta masculina muy amplia, utilizada por los musulmanes y también por los campesinos rusos y polacos”, o del yiddisch que instaló en el lunfardo el vocablo “moishe o móishele: diminutivo de Moisés” que paso a considerarse como el gentilicio de judío y, más modernamente, y con espíritu festivo, la voz “mishíguene: loco”. Algo parecido pasa, como veremos, con el polaco.Desde el amanecer del lunfardo se utiliza popularmente la voz “papa” como “cosa hermosa o de gran calidad”, llegada desde el castellano “papa: voz infantil que significa comida y que se aplica frecuentemente a la mujer hermosa”, tal como lo indica Gobello en su Nuevo Diccionario Lunfardo. La acepción ya era conocida en Buenos Aires desde principios del siglo pasado ya que aparece registrada desde 1915, por Villamayor, con esa idea, en su “Lenguaje del Bajo Fondo”. Desde entonces “papa”, ya admitía los afectivos “papusa” y también “papirusa”, la voz que nos ocupa.En 1916 Felipe Fernández “Yacaré” en “Versos Rantifusos” dice en su soneto “La Flaca”: “Si hay catrielas de bute en el convento / La Flaca es una papa ... por lo fina, / (...) / Ayer pasó un bacán por la vedera / y después de junar a la huesera / batió ...¡San dió, que paica papirusa!”. Algunos años después, a principios de los años veinte, David “Tito” Roccatagliatta, con inmortal destino tanguero, compone la más importante de sus obras, “Elegante papirusa” título que le da entidad definitiva. Posteriormente en 1928, el Malevo Muñoz la emplea en “La Crencha Engrasada”: “...que su sueño es de ser bacana, ser diquera papirusa / y pasar con los otarios una davi a la denier”. Celedonio E. Flores también la recuerda en 1933 en “Corrientes y Esmeralda”: “En tu esquina un día, Milonguita, aquella / papirusa criolla que Linnig mentó”.Lo curioso es el origen de la palabra. Se cuenta que aparece por cruce de “papusa” con la voz polaca “papjerosy: cigarrillo”, palabra muy común en boca de las prostitutas polacas, las primeras mujeres capaces de fumar en público en esos años iniciales del siglo XX, que con lo poco que por razones idiomáticas, podían comunicarse con sus clientes, solían pedirles tabaco con algo que sonaba parecido a ”dame papirusa”, con lo que la voz quedó instalada, primero en el prostíbulo para prosperar después fuera de él.También circuló el masculino “papuso” con la idea de algo de calidad. Dante A. Linyera pensando en su barrio de Boedo en “Florida de Arrabal” cantó “Y entonces, Boedo papuso, canyengue, / al ritmo rasposo de un dulce gotán, / verá a una pebeta que agita su lengue / cuando se despide de su gavilán”.

viernes 4 de septiembre de 2009

Tango Nuestro de Cada Día

MENTIRA (1932)

Vos ,sabés que fuiste para mí
la luz de mi cabeza alocada,
el porqué de mi pobre vivir
que vos alimentaste de amor...
Muñequita de trapo
que yo adoré santamente
y fingías quererme...
¡Mentira, mentira! ¡No tiene perdón!
Me pregunto cuáles son
las causas por que vos
por qué razón fatal
quebraste mi felicidad, vos me causaste tanto mal...
No te vengo a mendigar
cariños que tal vez
a otros le entregaste
como a mí,
ni me arrepiento
de haberte querido así.
Y pensar que yo te vi llorar
de amor entre mis brazos de hombre,
que escuché jurarme tu querer
por todo lo más grande que hay,
por tu santa viejita,
que Dios la tenga en la gloria...
¡Y eran todas mentiras,
mentiras, mentiras de mala mujer!